En marzo de 1976 llegaron los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca a la capital oscense por petición de las Conferencias de San Vicente de Paúl de esta misma ciudad. Desde su llegada los Hermanos se pusieron a recoger, en una pequeña "casica", a aquellas persona que carecían de recursos tanto materiales como de salud.
Hoy, los Hermanos y cerca de dos centenares de voluntarios centran su atención en la ayuda y asistencia a ancianos, enfermos y minusválidos físicos y psíquicos, toxicómanos, enfermos terminales, reclusos, sida, prostitución... Pero, sobre todo, centran su labor en crear juntos una auténtica familia donde todos puedan compartir su vida desde la ayuda desinteresada al otro.
Durante estos 25 años hemos crecido y trabajado juntos -asistidos, voluntarios, colaboradores y hermanos- y juntos queremos seguir; éste es nuestro compromiso con los mas desfavorecidos, luchar sin tregua por la justicia.
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